Honest Ed's Toronto

Honest Ed’s: La tienda más curiosa de Toronto

Los que vivimos en el Madrid de los 80 nos acordamos de tiendas como Almacenes Arias o SEPU, con sus sus mesas con amontonados revoltijos de ropas de dudosa calidad a precios tirados. Era otra forma de comprar con la que las cadenas multinacionales con sus tiendas asépticas y su hilo musical acabaron hace pocos años. No obstante, la tienda más famosa de Toronto es un reducto de aquellos tiempos. Honest Ed’s es toda una institución en la ciudad. Pero date prisa en verla antes de que lo cierren… ya han vendido su solar para construir un rascacielos.

Honest Ed’s es un lugar especial dentro de Toronto. Fue fundada en 1948 y ocupa casi toda una manzana en la confluencia de las calles Bloor y Bathurst, al oeste del centro de Toronto, fácilmente reconocible por los enormes letreros de su exterior -exageradamente iluminados de noche-. No es una de las zonas con más cosas que ver en Toronto, pero está en un sitio lo suficientemente céntrico como para que quien resida en la ciudad por un tiempo acabe pasando por delante en algún momento. Y, creedme, no es un lugar que pase desapercibido.

Desde su fundación, está considerada como la gran tienda de precios bajos de Toronto, y para muchos habitantes de la ciudad descendientes de inmigrantes tiene un carácter especialmente emotivo, ya que era el lugar tradicional donde los recién llegados a Canadá iban a comprar todo el equipamiento que necesitaban para sus nuevas casas.

Honest Ed’s y Ed Mirvish: Una parte de la historia de Toronto

Hay muchas cosas curiosas acerca de Honest Ed’s que hacen que sea la tienda más curiosa y especial de Toronto: los carteles de la fachada, la particular tipografía, los curiosos lemas comerciales escritos en sus muros o el aparente caos con que se muestran sus productos. Muchas de ellas tienen origen en su fundador, Ed Mirvish, que con el tiempo se convirtió en el mayor empresario teatral de la historia de Toronto.

Honest Ed's Toronto

Placa de reconocimiento del gobierno canadiense a la labor de Honest Ed’s.

Ed Mirvish era un comerciante sin demasiado éxito, hasta que en 1948 abrió lo que entonces era la pequeña tienda Honest Ed’s, un establecimiento de precios bajos en el que te podías encontrar cualquier tipo de mercancía adquirida a precio de saldo en bancarrotas y ventas posteriores a incendios. Algunas prácticas comerciales novedosas (incluída el llamado loss-leader por el que se vendían artículos promocionales por debajo del precio de coste para atraer clientes a la tienda y que el propio Mirvish se atribuye haber inventado) y los precios irrisorios de los productos que vendían hicieron que la tienda se convirtiera en todo un éxito en la ciudad de Toronto e hicieron millonario a Ed Mirvish.

Con el tiempo, Mirvish y su familia ampliaron sus actividades a otros negocios y se convirtieron en los mayores promotores de la industria del espectáculo en Toronto, aparte de otros negocios. Sin embargo, nunca se olvidaron de Honest Ed’s, que también se fue apropiando del éxito del empresario. Su faceta artística queda reflejada en los miles de fotografías, carteles y recuerdos de artistas que cuelgan de sus paredes.

 

Ed Mirvish y Honest Ed’s también llevaron a cabo algunas iniciativas curiosas y un tanto excéntricas en la ciudad de Toronto. Por ejemplo, repartir cerca de 5.000 kilos de pavo a los visitantes de la tienda en Navidad o celebrar sus cumpleaños como auténticas fiestas locales, con regalos de comida y atracciones para toda la ciudad.

¿Por qué es especial Honest Ed’s?

Honest Ed's Mirvish

¿Un trastero, una casa decorada con mal gusto? ¡No! Es la escalera central de la tienda. Y el fundador, Ed Mirvish, es el que aparece en el cartel de la izquierda.

Honest Ed’s es de los pocos almacenes de descuento tradicionales que quedan en las grandes capitales. Al menos, con ese tamaño. Personalmente, me parece un auténtico museo del comercio de la segunda mitad del siglo XX y dudo que hayan cambiado muchas cosas en la estructura del edificio desde entonces.

Son tres plantas, entre las que se reparten las diversas secciones. El interior del edificio mantiene un estilo decadente y una iluminación mortecina y sus paredes están abarrotadas de fotografías de artistas, carteles de películas y posters promocionales con lemas que recuerdan al siglo pasado escritos a mano con una tipografía inconfundible. Personalidad máxima.

Honest Ed's GIF

GIF animado de la película Scott Pilgrim vs the World, donde se puede ver al fondo el cartel iluminado de Honest Ed’s (via torontomike.com)

Honest Ed’s es especial ya desde su exterior. Su gran letrero inspirado en el mundo del espectáculo parece más sacado de un casino de Las Vegas o del Broadway de los años 50 que de una tienda convencional. A él le acompañan ya en el exterior lemas comerciales anticuados y ridículos. Tampoco es habitual tener que pasar por unos tornos para entrar o salir de una tienda.

Los productos que vende Honest Ed’s son bastante heterogéneos. Hay secciones como la de alimentación, electrodomésticos o artículos turísticos que ofrecen precios y productos convencionales. Pero las secciones de ropa siguen siendo un sálvese quien pueda, con pasillos estrechos entre mesas con jerseys, camisas y sudaderas amontonadas por doquier. No esperes mucho orden en esta tienda, pero si rebuscas bien entre los cajones, igual encuentras algo interesante por pocos dólares.

Honest Ed Toronto

Un almacén al más puro estilo de los años 80 en el año 2013 en pleno centro de Toronto.

Honest Ed’s se nos muere

Pero un negocio como Honest Ed’s tiene los días contados. Incluso hoy quedaba más ya como una curiosidad histórica que como una tienda rentable. Ya nadie baja al centro de Toronto para comprar productos de baja calidad a bajo precio en un sitio tan cutre (prefieren hacerlo en las tiendas de los centros comerciales de las afueras). Incluso, a Honest Ed’s se lo come la competencia moderna y civilizada de las dollar-shop, con la cadena Dollarama como gran estandarte de las compras baratas en Canadá.

Reconozco que yo mismo podía pasarme las horas muertas en Honest Ed’s e incluso me acercaba por allí a que me dieran perritos calientes gratis el día de su aniversario, pero jamás compré ninguno de sus productos.

Por tanto, lógicamente, una tienda deficitaria ubicada en un lugar tan céntrico, era demasiado jugoso para que acabaran dejándolo pasar las inmobiliarias que levantan grandes edificios de condominios en las ciudades canadienses como si fueran champiñones. Honest Ed’s estaba en venta desde hacía tiempo y acabó vendida a una inmobiliaria de Vancouver.

Éste reportaje de noticias local os permite conocer mejor la tienda y saber algo más de ella.

Es una decisión lógica, pero que no deja de entristecer a muchos ciudadanos de Toronto. Especialmente a aquellos que llegaron a la ciudad en la segunda mitad del siglo XX y para los que Honest Ed’s fue la tienda que les equipó en aquellos primeros años posteriores a que decidieran emigrar a Canadá.

Incluso, cuando se sabía que el edificio estaba en venta, algunos ciudadanos animaron a que se conservara intacto y se dedicara a un museo de la inmigración en Toronto. Pero, lógicamente, nada se puede hacer para obligar a alguien a mantener una tienda que no vende y el suelo que ocupaba era demasiado valioso como para plantearse otros usos.

Una pena perder este auténtico museo del comercio del siglo XX que nos permitía viajar unas décadas atrás en el tiempo con sólo cruzar sus puertas. Si estáis en Toronto en los escasos meses que le quedan, no dejéis de visitarlo.

Ubicación:

Honest Ed’s

581 Bloor St W. Toronto, ON (Canada)

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