Emigrar a Canadá

Emigrar a Canadá: Problemas habituales

En capítulos anteriores hemos hablado de los requisitos y posibilidades de trabajar en Canadá. No obstante, más allá del papeleo y la burocracia, las experiencias prácticas de quienes han decidido emigrar a Canadá son las más útiles. Especialmente, los errores cometidos por otros, que debemos evitar en el futuro.

El interés de los españoles por emigrar a Canadá se ha disparado en los últimos años. La crisis económica y el desempleo ha obligado a muchos a buscar otros destinos donde trabajar y, de repente, se han fijado en un país enorme y poco poblado, fuera de Europa, aparentemente no muy afectado por la crisis y donde se dice que hay trabajo.

La mayor parte se plantea emigrar a Canadá por desesperación, por falta de trabajo o alternativas de empleo en España. Pero lo que no entienden muchos de los españoles que hicieron el camino para trabajar en Canadá hace unos años es por qué se decantan por este país habiendo otras opciones más sencillas en su entorno. Muchos se fijan en Canadá atraídos por artículos, conversaciones informales o, directamente, bulos o leyendas urbanas. Se dice que en Canadá hay trabajo, y es cierto que lo hay, pero quien lo dice no sabe o no quiere decir que sólo en algunos sectores -principalmente en puestos no cualificados, en regiones aisladas y poco pobladas- y sólo se puede acceder después de un proceso de inmigración legal, largo y complicado.

Muchos de los que deciden emigrar a Canadá vienen sin información real y precisa o sin contactos en el país. Algunos consiguen establecerse y otros vuelven a casa desencantados con las dificultades de la experiencia. Lo que sí es cierto es que, a medida que vamos conociendo más casos, hay una serie de errores que tienden a repetirse y que creo que es bueno recopilar en este artículo para evitarlos en la medida de lo posible.

Podemos agruparlos en tres grandes categorías: No dejar que la realidad estropeé nuestra fantasía, no tener en cuenta las diferencias entre ambos países y los errores de cálculo.

– No dejar que la realidad estropee nuestra fantasía de emigrar a Canadá.

Es la más habitual y la vemos, sobre todo, en contactos personales o en blogs y foros. Básicamente, son personas que han oído algo sobre Canadá, lo han idealizado y están empezando a preparar su viaje y su planeado futuro feliz. Tienen unas nociones básicas de geografía de Canadá, dónde está la industria o dónde quieren irse, pero muchas veces no saben realmente si su perfil puede ser interesante o a qué puertas llamar. Muchos de quienes quieren emigrar a Canadá aparecen en los foros de Internet buscando información que corrobore sus impresiones y bastantes de ellos se acaban replanteando su aventura o la retrasan para buscar formas más realistas. Otros, directamente, llegan al país como turistas con la esperanza de buscar trabajo o se van “a la aventura”. Pero hay algunas cosas que no suelen tener en cuenta y que afectan su aventura soñada nada más llegar al país.

1.- Pensar que porque Canadá es un país con una importante tradición de inmigración, les van a recibir con los brazos abiertos y van a poder trabajar desde el primer día y sin permiso de trabajo.

Es el principal error de miles de personas que llegan a Canadá como turistas cada año y quieren trabajar clandestinamente. Equiparan la situación con la de España hace unos años, donde encontrar un trabajo en negro y sin documentación en regla era muy sencillo. En realidad, en los empleos cualificados es prácticamente imposible que un empleador acepte a un trabajador sin contrato. Los trabajos en negro quedan casi exclusivamente reservados a sectores donde no se exige cualificación y son muy pocos los empresarios dispuestos a asumir el riesgo. Estar en Canadá y tener voluntad de trabajar no garantiza nada. Las posibilidades de obtener un trabajo en negro se reducen muchísimo más si no se tiene un nivel aceptable de inglés. Y, por supuesto, supone estar expuesto a explotación, sueldos inferiores al salario mínimo y, en definitiva, a ingresos que en ocasiones no podrán compensar los gastos de un nivel de precios altísimo.

Emigrar a Canada

Canadá es un país multicultural y de inmigrantes, pero es muy difícil obtener un permiso de trabajo y poder emigrar a Canadá. La multiculturalidad la disfrutan sólo quienes residen legalmente.

Eso, claro está, si quien intenta emigrar a Canadá ilegalmente ha conseguido superar el escollo del control de fronteras que no se limita a un simple vistazo al pasaporte. Los guardias de frontera suelen hacerte unas breves preguntas a la llegada al país y, si tienen las más mínimas dudas de tus intenciones, podrán negarte la entrada y deportarte de vuelta en el primer vuelo. En los últimos meses, además, están especialmente atentos a la entrada de turistas del sur de Europa. La mayor parte de las personas que entran como turistas consiguen dar unas respuestas lógicas, pero aún hay quien peca de dos cosas: extrema ingenuidad o demasiadas mentiras.

El caso del ingenuo extremo es el que cuenta sus planes de dedicar su tiempo de estancia a buscar trabajo al agente de fronteras; pero es más habitual la ingenuidad de pensar que no nos van a preguntar nada. Son casos como los de quienes entran con un billete de vuelta para tres meses alegando que van a recorrer el país y no tienen ni idea de la ruta que van a seguir o los que van con varias decenas de kilos de equipaje para una estancia de una semana.

Las mentiras en la frontera de quien quiere emigrar a Canadá clandestinamente suelen comenzar con alguna historia elaborada, pero a la que luego se le encuentran contradicciones. Son los casos de aquellas personas que dicen que van a ver a amigos, pero que no son capaces de dar un nombre, dirección o teléfono; aquellos que dicen que van a estudiar inglés, pero no pueden dar referencias de qué academia; o los que dicen que tienen trabajo y van de vacaciones, pero van a estar tres meses en el país.

Para evitar estos problemas, basta una historia realista y cierta información. Si dices que vas de vacaciones al país, planifica unas vacaciones como si fueras a hacerlas de verdad (aunque luego no las hagas). Si das la referencia de algún amigo, que sea real y sepa que vas a verle y el tiempo que te quedarás (conozco casos que han llamado para comprobar la historia). Si dices que el principal motivo de tu visita es ver los parques naturales, no lleves grandes maletas ni portatrajes. Todo se convierte en más sencillo si dices que tienes trabajo en casa, pero… en ese caso… si vas por una estancia larga tendrás que justificarla bien.

2.- Dar como verdad universal una historia de fuentes desconocidas o bulos de Internet.

Es muy típico de las personas que están muy desesperadas y que, de alguna manera, han visto en emigrar a Canadá una luz al final del túnel. De repente, en un foro de Internet o en un programa de televisión aparece una historia de éxito de alguien en una situación parecida a la suya. Puede ser también en una conversación con un amigo, en la que se refiere a la historia de un conocido de un conocido “que le fue bien” (sin más detalles). El caso más extremo que he conocido es el de una mujer adulta, con una situación económica acomodada en España, que fue de vacaciones y se obsesionó hasta extremos enfermizos con la ciudad de Vancouver. A partir de ese momento, se ilusionan y empiezan una búsqueda de información paralela.

Emigrar a Vancouver

Vancouver es una ciudad muy bonita, pero no tanto como para hacer más fácil el hecho de emigrar a Canadá.

Sin embargo, la búsqueda es absolutamente sesgada, ya que reciben con mala gana o se niegan a reconocer los consejos que van contra el ideal que se han formado sobre lo que es emigrar a Canadá. A partir de entonces, hay un proceso de autoengaño. Se valoran únicamente las informaciones que contribuyen a la ilusión creada y se ignoran las demás. En la mayor parte de las ocasiones, el golpe de la realidad es demasiado duro.

Las historias de los programas de televisión o foros de Internet tienen un gran problema. A quien le ha ido bien al emigrar a Canadá, le gusta pregonarlo a los cuatro vientos. Sin embargo, los que no han tenido una buena experiencia se sienten frustrados y son muy reacios a contarla fuera de entornos donde no hay mucha confianza. Todos los que tienen éxito cuentan su historia sin problema, pero muy pocos de los que han vivido el fracaso tienen ganas, voluntad o vergüenza para hacerlo. Peor es aún el que no ha tenido suerte, pero se inventa una historia de éxito para no tener que reconocer su propio fracaso.

3.- No tener un plan claro de trabajo o establecimiento.

Es una virtud que se convierte en problema. La pregunta habitual de quienes están estudiando la opción de emigrar a Canadá en los foros es “¿Hay trabajo en Canadá?”. Y la respuesta de los que están allí es, casi siempre: “¿Trabajo de qué y dónde?”. Es típico de personas que están muy desesperadas o con mucha voluntad de trabajar y adaptarse. La frase típica es “trabajo de lo que sea”. Y eso es bueno, porque denota interés, pero a la vez es malo porque quien mucho abarca poco aprieta y al final la búsqueda se convierte en algo difuso. No está mal, en estos casos, plantearnos dónde podemos encajar mejor laboral y geográficamente y enfocar el 100% de los esfuerzos a este objetivo. Ya sea trabajar en la construcción en Alberta o en la hostelería en Toronto, si nos enfocamos en un sector y un lugar determinado podremos concentrar todos nuestros esfuerzos en él y no tener que dispersarlos. Si conseguimos elaborar una frase del estilo de “Creo que estoy preparado para trabajar en el sector de… en la región de…” tendríamos mucho ganado en nuestro establecimiento.

Emigrar a Canadá

Emigrar a Canadá es especialmente duro si has decidido trabajar en las regiones más aisladas. Encontrarás trabajo más fácilmente, pero el clima y las condiciones en zonas como Saskatchewan, Manitoba o Alberta son duras.

4.- Pensar que en Canadá vas a tener un nivel de vida y poder adquisitivo similar al que tenías antes desde el momento de tu llegada y plantearse la emigración sólo a corto o medio plazo.

Evidentemente, quienes han perdido trabajo y casa ya no tienen prácticamente nada más que perder, por lo que cualquier progreso es una mejora. Sin embargo, hay determinadas personas que han visto como su nivel de vida ha caído desde el comienzo de la crisis y aspiran a recuperarlo simplemente con emigrar a Canadá.

Llegar a Canadá supone empezar de cero, especialmente en el aspecto laboral, por lo que tenemos que aceptar que los primeros meses o años de nuestra estancia en el país nuestro nivel de vida y poder adquisitivo estará en la franja baja de la población. El sueldo será más alto que el que teníamos, con casi total seguridad, pero el elevado coste de la vida puede hacer que no nos sirva para alcanzar el mismo nivel de vida que teníamos antes. Valora tu nivel de vida y tu poder adquisitivo actual antes de decidir emigrar a Canadá y estudia de modo realista si lo que podrías tener en Canadá a tu llegada supera lo que tienes en la actualidad. Si no tienes nada que perder, adelante. Si lo tienes, igual te llevas una sorpresa.

Emigrar a Toronto

Las casitas con jardín son muy bonitas, pero si decides emigrar a Canadá tendrá que pasar algún tiempo hasta que puedas comprar una de ellas.

El proceso para emigrar a Canadá es realmente largo y complicado. Salvo que vayas a trabajar con una compañía por un proyecto puntual con fecha de finalización determinada, el esfuerzo para iniciar el proceso, la adaptación al país y -sobre todo- la necesidad de empezar desde cero en el mercado laboral local hace que Canadá no sea el mejor país “para estar unos meses o un par de años” y volver, especialmente para los trabajadores cualificados. En Canadá hay que empezar desde cero y eso supone que, si la idea de nuestra estancia es que sea sólo por un periodo limitado, pueda resultar económicamente más rentable buscar en otros países donde los gastos de establecimiento sean menores y nuestra experiencia previa pueda ser reconocida.

Emigrar a Canadá empieza a ser muy rentable económicamente varios años después de la llegada al país, cuando nos hemos conseguido asentar en el mercado laboral y acceder a puestos acordes con nuestra formación y experiencia previos. Pero, durante los primeros años de estancia en el país, no se puede llegar a desarrollar todo el potencial. Quien busque una solución para corto o medio plazo, mejor que busque otras opciones.

5.- Creernos mejores que los demás.

Vicio típico de los individualistas españoles y, en especial, de los que tenemos formación más específica. El caso no es sólo estar satisfecho con lo que tienes, sino valorar nuestras posibilidades al emigrar a Canadá en relación a lo que han conseguido otros. Una vara de medir muy arriesgada para los que inician la aventura. En este caso, hay dos vertientes.

Por una parte, aquellos que ven un caso de éxito y piensan: “si éste lo ha conseguido, yo que soy más listo/más despierto/más guapo/hablo mejor inglés también lo voy a conseguir y superar”. Desgraciadamente, todos se quedan en una característica en la que creen que superan a la otra persona e ignoran las demás que quizá haya sido las que le han garantizado el éxito. Por otra, ante las historias de fracaso, el pensamiento de: “éste no lo ha conseguido porque no es lo suficientemente brillante. Yo, que soy mejor, sí lo conseguiré“. Es un gran error pensar que la altura de las barreras la marca el fracaso de otros. Es subestimar la altura real de las barreras a las que nos enfrentamos.

Emigrar a Canadá

¿En cuál de estos edificios del Financial District de Toronto voy a trabajar? Da igual que otros no lo hayan conseguido. Yo soy mejor que ellos.

Y, aunque sea políticamente incorrecto, también están aquellos que tienen que demostrar siempre que son mejores que los demás y a los que hoy no les vale irse a Londres, ya que aquello ya está lleno de españoles y se tienen que ir a Canadá por la principal razón de que se siguen sintiendo especiales por estar donde los demás no han llegado aún, aunque sea infinitamente más difícil obtener un trabajo.

Luego está también el que piensa que es tan excelente en su trabajo que en cuanto llegue y le vean en acción le van a contratar inmediatamente. Una peluquera con mucha experiencia escribía hace unos días en un foro: “¿Qué os creéis, que en cuanto me vean peinar no me van a contratar?”. La respuesta, habitual: “Canadá no es un país en el que haya escasez de profesionales de tu sector, así que no sé por qué te van a contratar a ti sin papeles con el riesgo que ello supone, que a tus colegas que están ya legalmente autorizados a trabajar en el país”.

– No tener en cuenta las diferencias entre ambos países

Estos son los errores que le pueden pasar a cualquiera que decida emigrar a Canadá, tenga visado o permiso de trabajo o no, y que proceden de no tener un conocimiento muy profundo de algunas diferencias concretas entre Canadá y España. Los vamos detectando durante nuestra estancia gracias a lo que nos van contando o vamos experimentado personalmente y, en muchas ocasiones, podemos adaptarnos a ellos sobre la marcha. El problema llega si sus consecuencias nos han afectado de improviso.

6.- Estar en el país sin seguro médico.

Para mí, con mucha diferencia, es el mayor riesgo al que podemos enfrentarnos y no siempre nos cubrimos las espaldas convenientemente. En España estamos acostumbrados a tener una cobertura médica universal y gratuita. No pagamos por ir al médico. En Canadá, tienes acceso a la asistencia sanitaria sólo si estás trabajando legalmente y después de tres meses de haber comenzado a trabajar en el país. Por tanto, si viajamos a Canadá como turistas o, incluso, con algún visado de trabajo abierto- como la Working Holiday- tendremos que hacernos cargo de nuestros gastos médicos.

Seguro médico emigrar Canadá

Visitar o emigrar a Canadá sin seguro médico es posible, pero puede salir muy caro en caso de emergencia médica.

La asistencia sanitaria es cara en Canadá. No llega a los extremos de los Estados Unidos, pero aun así es cara. Una simple consulta con el médico de cabecera puede costarnos entre 40 y 60 dólares en las walk-in clinics. Muchos asumen el riesgo -especialmente si al emigrar a Canadá no cuentan con demasiados ahorros-, pero un golpe de mala suerte puede hacer que una fractura de pierna o unos simples puntos de sutura nos supongan un gasto inesperado importante. No hablemos ya si sufrimos algo más grave que nos obliga a pasar por un quirófano o a pasar algunos días en el hospital. La atención médica, entonces, puede suponernos un coste importantísimo y dejarnos endeudados para muchos años.

Hay viajeros que, simplemente, lo desconocen. Otros, que lo saben, deciden tomar el riesgo o se van a seguros médicos con coberturas muy escasas. El riesgo existe y no debemos subestimarlo.

7.- Creer que la experiencia profesional anterior en otros lugares será valorada.

Es el error más típico de los trabajadores muy cualificados que quieren emigrar a Canadá para continuar con su carrera sin contar con contactos o una experiencia previa en el país. El hecho es que la Canadian Experience es fundamental a la hora de buscar trabajo. Hay que partir con la mentalidad de que la experiencia que podamos incluir en nuestro CV que se haya obtenido fuera de América del Norte no valdrá nada para los empleadores locales, salvo muy raras excepciones o que haya un contacto local que pueda verificarla y dar referencias de ella. En muchos casos, el trabajador muy cualificado en Europa tendrá que empezar absolutamente de cero al emigrar a Canadá. A partir de ahí, sí que se puede progresar con bastante rapidez.

Emigrar Canada

Aunque nos duela, si decidimos emigrar a Canadá tenemos que aceptar que nuestra experiencia previa en el extranjero vale muy poco.

Hay una excepción importante en este caso: cuando se viene a trabajar para una empresa multinacional o te han destinado a trabajar en Canadá de una empresa extranjera.

– Errores de cálculo:

Estos son los errores de quienes lo han hecho todo bien al emigrar a Canadá, pero han subestimado algún pequeño detalle que les está complicando la vida en Canadá. Están especialmente relacionados con el aspecto económico y algunos aspectos prácticos de la estancia y, con suerte, se resolverán en algunos meses por sí solos. Sin embargo, nos supondrán algunos quebraderos de cabeza durante esos primeros meses, hasta que nos hayamos podido adaptar del todo a la nueva situación.

8.- Los ahorros previos y el coste de la vida

Canadá es un país caro. Mucho. Y si subestimamos este hecho vamos a tener muchos problemas durante nuestra estancia. Dependiendo de la ciudad, nuestros gastos para un mes de vida en Canadá pueden llegar fácilmente a los 1.000 dólares al mes por persona entre comida, alojamiento y transporte. A ello hay que sumarle el precio del billete de avión. Cuando se reside ilegalmente en el país y se llega sin contactos, el trabajo en negro es difícil de encontrar y mal pagado, por lo que quizá ni podamos cubrir gastos para esos primeros meses de la estancia. Emigrar a Canadá sin ahorros suficientes es sinónimo de grandes problemas.

Precios en Canadá

Canadá es un país extremadamente caro. Si decides emigrar a Canadá, ahorra suficiente para esos primeros meses.

9.- Traerse a toda la familia desde el primer momento

Separarse de la familia es una situación difícil, pero hay que plantearse que quizá sea la opción más realista para el comienzo, al menos hasta poder ver si nuestra situación económica es estable. Quien llega sin trabajo suele ser más precavido, pero aún así hay algunas personas que se plantan en el país con su pareja y sus hijos. Como hemos visto en el punto anterior, con el coste de la vida canadiense, los gastos generados por una familia de tres o cuatro personas se disparan a varios miles de dólares para los primeros meses.

Pero no es un problema sólo para quien no tiene trabajo. Conozco casos en los que varias familias han llegado al país con un contrato de trabajo para uno de los dos miembros de la pareja y un sueldo que, con el estándar español, parecía suficiente para mantener a todos los miembros. Sin embargo, a las pocas semanas de establecerse comienzan a darse cuenta de que han subestimado los gastos de establecimiento, que aumentan especialmente si tienen hijos. Y, aunque el otro miembro de la pareja tenga que ponerse a buscar trabajo y encuentre empleo no cualificado, se ven viviendo con más apreturas de las deseadas al menos hasta que se han asentado en el país.

Emigrar a Canadá con familia

Es duro dejar a la familia en casa al emigrar a Canadá, pero es mejor que estén allí hasta que te hayas podido asentar económicamente.

Siempre viene bien no precipitarse a la hora de embarcar a toda una familia en la aventura de emigrar a Canadá. La separación es difícil, por supuesto, pero a veces es necesaria durante algún tiempo hasta que hayamos podido poner las bases en el país de acogida.

10.- Tener demasiados asuntos que arreglar en casa

A veces son circunstancias que surgen sobre la marcha, pero otras veces sí que ya las sabemos cuando elegimos nuestro destino. Son aquellas enfermedades de miembros de la familia que nos obligan a volver a menudo, asuntos médicos, cuestiones legales pendientes o, en definitiva, todo aquello que nos obliga a tener que volver a nuestro país de origen frecuentemente. Si de verdad necesitamos volver varias veces al año o no podemos estar muy lejos de nuestra familia, definitivamente es mejor buscar otras alternativas a emigrar a Canadá y tener que pagar los 700 dólares de media que puede costar un billete de ida y vuelta para cada uno de los viajes.

Emigrar a Canadá

Los imprevistos suceden. Si crees que algo puede obligarte a tener que volver a casa habitualmente, quizá emigrar a Canadá no sea tu mejor opción.

Emigrar a Canadá: Conclusiones

Entre los españoles que están en Canadá y que amablemente se prestan a responder cuestiones de personas interesadas en emigrar al país en los foros de Internet es habitual responder a las demandas de información de quienes quieren emigrar a Canadá la pregunta: “¿Por qué quieres ir a Canadá y no eliges otro país europeo donde puedes trabajar legalmente desde el primer día?” Coger las maletas y buscar trabajo en el norte de Europa, donde estamos autorizados a trabajar legalmente, es toda una aventura. Pero animarnos a cruzar el océano y llegar a un país donde ni siquiera tenemos garantizados los papeles necesarios para trabajar, es aún más arriesgado. Por eso es bueno que esa sea la primera pregunta que te hagas.

Canadá es un excelente país si lo que quieres es establecerte allí a largo plazo. Sin prisas, sin urgencias. Pero debes contar con la paciencia suficiente y la perserverancia para conseguir hacerte un hueco en el mercado de trabajo. Es cuestión de mucho esfuerzo, experiencia y contactos. No hay atajos. La mayor parte de quienes intentan emigrar a Canadá sin permiso de trabajo acabarán fracasando. No obstante, sólo oiremos hablar a quienes lo hayan conseguido. Cuidado con las falsas expectativas y los bulos. Y, lamentándolo mucho, Canadá es un mal país para emigrar si no se tiene dinero y ahorros previos. Los costes de establecimiento son carísimos.

Emigrar a Canadá es una buena opción para quien acabe de salir de la universidad y esté empezando una carrera profesional desde cero o para quien tenga que empezar de cero tras haberlo perdido todo en casa, pero una opción demasiado arriesgada para quien tenga una carrera profesional consolidada o estable. Canadá es una opción con muchos obstáculos y es la ideal para algunos perfiles; pero, desde luego, no para otros.

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10 Responses to “Emigrar a Canadá: Problemas habituales”

  1. La verdad es que me ha aclardo muchas dudas y ha hecho replantearme el hecho de querer ir hacia allí. No obstante seguiré informandome.

  2. Criselle Terriible Responder

    Me parece fundamental el apunte sobre el seguro médico. Cuando decidí venir a Canadá, me preocupé de estudiar muchos asuntos y pensaba que venía preparadísima, hasta que mi tío me dijo: “Espera, ¿y la cuestión de tu cobertura médica, qué?” Y ahí dije: “mecagoenlaleche”: otro gasto más… Conozco gente que está a la buena de Dios, subestiman la importancia de tener un seguro médico, y es que como bien dices, algo no demasiado importante, podría dejarte endeudado durante años. Yo el invierno pasado tuve un dolor en la rodilla durante un par de semanas, contacté con mi seguro médico y me remitieron al York Central Hospital. Cuando pasé por admisión me pidieron los datos de mi seguro médico, y me advirtieron de que mi póliza para ese tipo de consulta cubría hasta 700 dólares… y que no estaban seguros de que el importe total fuese a ser inferior a esa cifra; sólo verle la cara al médico iban a ser 600 y pico dólares, y dado el motivo de la consulta iba a necesitar Rayos X… y ya te puedes imaginar mi cara. Total que recordé que la consulta en el Walk-In Clinic al que había ido la primera vez que me puse mala, costaba 50 dólares y allí me fui. Consulta 50 y Rayos X 60. El antiinflamatorio prescrito salió a un dólar por comprimido, y no era más que Naproxeno Sódico (el Antalgin de toda la vida) eso sí, con una concentración de principio activo ridícula. Tampoco me olvido de la sorpresa que me llevé cuando pedí llevarme la radiografía conmigo, me miró la recepcionista con cara de: ¿Qué dices, muchacha?… Vamos, que eché mucho de menos España, durante toda esa mañana.

  3. Excelente artículo, yo estoy analizando irme de Venezuela donde tengo un empleo estable, vivienda, carro y status, pero no hay duda que en Venezuela la crisis está pegando a parte de la inseguridad desbordada, sin embargo seguiré analizando.

  4. El articulo está bien planteado en general pero hay una parte donde sugiere qué decir si alguien quiere venir como turista para después quedarse. Atención!!! Jamás de los jamases hagan eso!!! Los agentes de frontera están muy bien preparados y detectan las mentiras al vuelo, y lo peor: si por casualidad no lo detectan y pudieras quedarte, el riesgo de que descubran las mentiras después te vale un rotundo NO!!! Y a eso lo arreglas jamás después. Cuidado!! Puedes perder una oportunidad que habrías logrado bien de otra manera, sólo por haber comenzado así.

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